Autor de dos goles y de las mejores jugadas de ataque del Barça junto con Alexis, que provocó una expulsión y un penalti con dos recortes
Un Zaragoza ejemplar en la primera mitad se sobrepuso al fallo de un penalti y jugó con uno menos toda la segunda
Guardiola habló tras el partido de un césped alto y sin regar, menos en Bilbao
Parece claro que esta Liga la tendrá que sudar el Madrid, no la perderá el Barça, la Pulga mediante, cuya `jardinería´ fútbolística con Argentina le tiene amoldado lo mismo a las alfombras hidratadas que al pasto alto, del que se quejó su técnico. El perseguidor, sin sus generales de mediocampo, pero con el tal Messi, se exigió una remontada para poner punto y ... al ejemplar sprint de supervivencia del Zaragoza. Impecable por intensa y agresiva en defensa y ataque la primera mitad maña, lo que duró la mecha del guerrillero Aranda, que hizo trabajar como pocas veces a Mascherano y Puyol. Y lo que permitió la mala suerte al desperdiciar un penalti antes de su gol y el empate del central de las melenas por un error del portero Roberto. La apariciones decisivas de Messi terminaron por rematar a un grupo que es diferente al que hace un mes penaba por esos campos de dios. Ahora es otro, tiene fe y fútbol. No se rindió pese a jugar con 10 toda la segunda parte, pero Leo ni perdona, ni conoce el descanso ni la palabra tregua. Por eso es Messi, sin probablemente, el mayor fumigador de defensas que contempló la historia del fútbol. [Narración y estadísticas: 1-4]

Será porque el técnico sevillano avisó de que el césped ni se corta ni se riega a gusto del contrario. Guardiola destensó de la carga de minutos a su plana mayor de generales: Xavi, Iniesta y Busquets, al banco, con Piqué de baja por lesión. Le salió bien en el marcador final, no tanto en el control, que lo perdió, y el sufrimiento de 35 minutos bárbaros de los maños. Thiago, Keita, Cesc (más atrás), a la sala de máquinas y Pedro como acompañante de Messi y Alexis. Jiménez, el hombre que ha convencido a su tropa de que la supervivencia es posible, ordenó a su pareja de ataque mediapunta Lafita y a Aranda obstaculizar el juego arriba, no esperar atrás. Agresividad, intensidad y orden, desgaste físico extremo y sumando gente hacia la portería visitante.
Arrancó efervescente el duelo con dos acercamientos en los que ni Messi, con origen en un gran taconazo de Cesc para Alexis, ni Aranda lograron rematar dos pases de la verdad. El pase de Rubén Micael al corazón del área no llegó a rematarlo el calvo infatigable por el bocadillo entre Mascherano y Puyol. Pero era el Barça quien se sentía más incómodo en la refriegra del metro por metro en una media hora de fiero acordeón maño. Le costó al Barça serenerse y generar juego al estilo. Incómodo, sin sentir la pelota como suya, le costaba mucho el rodar de lado a lado. Y en esas sufre y no poco
Picó el Zaragoza en una contra bien cruzada por Obradovic. Aranda, en un semifallo, la mandó al palo, pero el rechace le cayó a Lafita, trabado por Valdés. Penalti y el portero azulgrana evitó el gol por dos veces. No sólo adivinó la intención del delantero calvo si no que también paró el rechace a Paredes en la continuación. Toda la suerte que le faltó a Aranda en la pena máxima se la encontraría minutos después. Grande su desmarque en un pase perfecto de Pablo Álvarez que burló a Mascherano y le dejó mano a mano con el portero. Su primer disparo lo despejó, pero tal y como lo devolvió Valdés puso la cabeza y el balón se coló por el primer palo. Zaragoza vive.
Y Guardiola reordenó el asalto y su grupo contestó con la solvencia de los equipos mayúsculos. Una doble ocasión de Cesc se fue al limbo pero, tras ese córner, el portero Roberto cantó de golpe para desgracia de los suyos. Quien es unos de los héroes de la resurrección maña despejó blandito con la manopla arriba un balón sin mucha dificultad. Y lo dejó muerto en la zurda de Puyol, que no tuvo más que empujarla. Y, ya puestos, apareció el que faltaba, el de siempre: Super-Messi decide en una contra con un balón que le cruzó Alexis con origen en Mascherano. Fácil que lo hace, imposible para los mortales. La Pulga burló a Da Silva una finta en una baldosa y la barrenó al primer palo: 1-2. Y por si el Zaragoza no había acusado el doble golpe, le quedaba por encajar la noticia que pudo haberle entrerrado definitivamente. Abraham se fue a la calle -doble amarilla- por un agarrón cayéndose en la banda izquierda cuando Alexis le decía `ciaco´ tras un perfecto amago y acelerón. Otro que está acostumbrado al césped sudamericano, porque después acabaría provocando con otro recorte el penalti del tercer gol.
La Romareda ya no se rinde ni con 10 pero Messi...
Menuda papeleta para los locales con uno menos toda la segunda parte con el coco delante. Se arrancó como terminó la primera, con otra expulsión, esta vez sobre Manolo Jiménez por protestar. La ocasión marrada, tras un perfecto taconazo estupendo de Obradovic, atestiguó que este Zaragoza porfía hasta los descuentos, donde ha ganado muchos puntos últimamente. Siguió arriesgando arriba y salió enchufado de vestuarios, a morir con 10. Jiménez tenía calentado tres hombres de ataque a por el imposible y Guardiola puso más fiablidad en la medular. Salió Busquets por Keita (con una amarilla). Por si acaso.
El partido se fue trabando más y se calentó entre protestas con La Romareda, hace un mes un cementerio, ahora una caldera a favor de los suyos. Roberto evitó la sentencia del Barça a disparo de Alexis, que se había deshecho de Javi Paredes con un caño antológico. Fábregas le recriminaba el fallo esperando en boca de gol. Jiménez se vació la cartera con lo que tenía de ataque: Lanzaro y Postiga al terreno, por Aranda, fundido, y un Obradovic que tampoco le quedaba mucho. Alves también se marchaba lesionado y entraba el joven extremo Montoya.
El Zaragoza sin Aranda, sin su principal tensor de ataque, no era lo mismo... pero no remataron los azulgranas tras varias jugadas `made in´ la Pulga Atómica. En la más sobresaliente, el argentino se atrajo en la frontal con la miel-balón pegado al pie a cuatro moscones a su alrededor para filtrar un pase interior soberbio. El defectuso centro de Adriano al que no llegó Cesc desperdició una acción soberana que repite cada vez que le da la gana y que sólo está a su alcance. Después llegaron un par de picaduras y una vaselina que se le fue por alto. A veces, perdona. Hasta que Paredes se comió un recorte dentro del área de Alexis. Penalti, por torpe. Messi colocó su 38º gol en la Liga, sólo al alcance de la procesadora Cristiano, y en el descuento marcó Pedro. Fue por una obra de arte colectiva con pase final en carrera de ¿quién? De su majestad La Pulga, el primer futbolista que llega a los 60 goles en un curso desde aquel goleador impenitente alías `Torpedo´ Müller (Bayern y la Alemania de los 70). Y los que le quedan.