En 2011 Leo ha marcado tres más que el madridista (55-52), pero también ha jugado seis partidos más
Cristiano supera sus registros del año pasado, no el argentino
Hay cosas que nunca cambian según pasan los años. Se acaba este 2011 y las dos fieras que han gobernado la selva del fútbol han sido los de siempre, Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Marcan goles con la misma facilidad con la que uno se peina y el otro levanta sus dedos al cielo. No sólo son los mejores, son los delanteros perfectos. Uno es una bestia, el otro es una pulga indetectable.

Aunque nos empeñemos en compararlos, los dos son muy diferentes. Sus caminos para llevarse algo a la boca no son los mismos; aunque algo, claro está, tienen en común. Nunca jamás se van a empachar.
Los dos representan el estilo de los dos grandes de nuestro fútbol. Cristiano te asfixia, Leo te hipnotiza y te rompe la cintura. El portugués parece un futbolista del siglo XXII, mientras que el argentino ni se asemeja a un jugador de fútbol. Con el balón en los pies ya es otra historia. A Leo le siguen desde el cielo, desde donde pareció bajar para guiar el camino del fútbol mundial.
CR7, por encima de la media
Vamos con los datos, que también hablan, aunque las razones más fuertes siempre sean las que se palpan, las que se argumentan en un verde con dos límites de madera y red. Cristiano, Bota de Oro de la pasada temporada, ha marcado 52 goles en el año que se cierra, por los 55 de Leo, que también ha tenido más partidos para devorar a sus presas. El argentino ha jugado 57 encuentros, mientras que el 7 del Madrid ha disputado 51, lo que supone tener una media descomunal de un gol por partido. No se extrañen, no estamos hablando de futbolistas corrientes.
Si comparamos con lo que pasó en 2010, Cristiano ha marcado 6 tantos más que los 46 que transformó hace un año, pero no ocurre lo mismo con Messi, que ha hecho tres menos que el pasado (58). Las cifras asustan, aunque da más miedo mirar a los ojos del portugués y del argentino.
El año que viene será otra historia, pero Cristiano y Messi apuntan a repetirla. No sólo están compitiendo entre ellos, también están peleando contra el pasado y el futuro. Tienen el tiempo en sus pies.