La estrella del Barça volvió a ser el eje de todo el juego de ataque de los sudamericanos
Pichichi de la Liga BBVA y Bota de Oro del fútbol europeo, Leo Messi vive una auténtica paradoja con la selección argentina. A pesar de sus buenas actuaciones, sobre todo en este Mundial, en el que está llamado a ser una de las indiscutibles estrellas, el crack del FC Barcelona ya acumula once partidos sin ver puerta con la camiseta albiceleste. “El gol ya llegará”, afirmó ayer, sin obsesionarse por la falta de acierto ante las porterías contrarias.

Messi vuelve a ser el del Barça... pero sin gol. Si con el campeón de la Liga española totalizó 34 tantos en 35 partidos, lo que le catapultó a su primera Bota de Oro, con la selección no hay manera. Y no es por que no lo intente. Ayer se prodigó en ataque (nueve disparos, tres a portería), pero entre el portero, los defensas y el palo (en la jugada del 3-1), La Pulga no consigue su objetivo.
En Argentina nadie puede poner en duda que no brille como en su club. Los claroscuros que dejaron sus actuaciones en las eliminatorias de clasificación para el Mundial han dejado paso a dos grandísimos partidos en la fase final, pero sin la guinda del gol. Messi se muestra participativo, asume la responsabilidad y en el equipo existe un respeto hacia su persona. Sus compañeros son conscientes que asociándose con el mejor jugador del mundo todo es más fácil, por eso la casi totalidad de jugadas de ataque de la albiceleste pasan pos sus botas. Sergio Romero, desde su privilegiada posición en el campo, lo ve muy claro: “El enano es un crack, volvió a jugar un partido extraordinario y sólo le faltó el gol. Le falta nada para convertir y nos está ayudando un montón”, dijo el portero de Argentina.
Sus rivales también se rinden a la evidencia. El surcoreano Kim Jung Woo, quien le hizo una marca personal, se quedó boquiabierto al ver por primera vez al astro argentino de cerca. “Messi es impresionante, deslumbra al verle jugar. Me ha costado mucho poder frenarle, espero haberlo hecho bien”. El jugador de Corea del Sur sólo había cumplido a medias, porque Messi no marcó... pero deslumbró.